lunes, 14 de agosto de 2017

Madrugada

No sé qué pasa después de media noche, cuando las olas de la razón se apaciguan y aparecen remolinos de recuerdos y melancolía.
No entiendo lo que sucede de madrugada, es el contrapunto de las emociones, los corazones se ablandan y los telones resbalan.
Es a la luz de la luna, cuando todo yace en silencio y la oscuridad acecha, donde brillamos con mayor intensidad, es algo natural y mágico, pero también peligroso.

Preferimos dormir, fingir que nada pasa y escapar de tentaciones, voltear la vista y evitar el propio reflejo de la mirada en ojos ajenos.

Si Morfeo no te visita puedes intentar leer, y de ser valiente, atreverte a crear versos o dulces melodias; los desvarios lunares a menudo se convierten en brillantes inventos y obras maestras.

Si consigues compañia de madrugada no hables de ti, habla de la noche, tal vez de musica o sobre la vida, pero nunca de ti, podrias quedar tan expuesto que te sentiras desnudo, corres el riesgo de enamorarte más que nunca, o enamorar almas incautas, incluso ambas.
Por eso nos apagamos, por eso decidimos mejor dormir y así brillar solo en sueños, donde no se corren riesgos, donde nos desnudamos sin pena ni prejuicios, en verdadera libertad.

No se que tiene la noche bien entrada, que respiro como nunca y me da ansiedad, profundo temor y enorme placer, especialmente cuando es contigo, si: compartir la madrugada contigo es tan peligroso, tres veces mas aterrador, tres veces más inspirador, tres veces más liberador.

jueves, 30 de marzo de 2017

Y a volar


El problema de volar es que implica dejar algo atrás, o bien saber que hay que aterrizar en algún momento. El problema de volar es que te da el momento ideal para soñar o bien para llorar, especialmente los vuelos nocturnos que resultan tan lúgubres, la oscuridad te envuelve junto con el frío que intensifica a mayor altura.
Hay que volar entonces en alturas moderadas, no tan bajo como para que los pies de concreto o barro empedernidos puedan asirte y bajarte a su antojo, no tan alto como para olvidar la calidez de la tierra o bien perder de vista tus raíces. Vuela a tu propia velocidad, no es una carrera, el mundo igual seguira rotando y vas a llegar a tu destino.
No pierdas de vista a quienes amas y te aman, es posible que vuelen contigo o sin ti, tampoco olvides a quien va caminando, habrá quien lo disfrute, quien lo odie, quien lo quiera y quien lo necesite, no significa que este mal, es una elección francamente personal, y te aseguro que ambas requieren decisiones, esfuerzos o sacrificios, no te sientas superior por estar en las alturas, no menosprecies a quien decide volar. 

Ahora, tú que estas arriba, disfruta el paisaje, el viento, el momento, no tengas miedo, todo pasa, y esto también pasará.